ARTICULOS
Agresividad o educación
Quien se limita, existe.
VICENTE ALEIXANDRE
Es una pregunta que nos hacemos cuando vemos en
los periódicos noticias de adolescentes que han pegado a
otros hasta dejarles en coma en el hospital, la violencia de adolescentes
hacia maestros, hacia sus propios padres....
Los adolescentes no adquieren los límites
necesarios para crecer, porque no hay ningún lugar donde
puedan aprehenderlos, porque ni en la casa ni en la escuela se les
prepara para el esfuerzo; no tienen elementos para construir, lenguaje
para aprender, ni esquemas donde guiarse.
Parecen bibliotecas andantes donde la información
desborda los estantes y no deja lugar al saber ni al deseo de saber.
En cambio, están perforados por ritmos enloquecedores, pastillas,
alcohol, video juegos; los estímulos que llegan del exterior
no son filtrados ni seleccionados, porque no hay criterios para
hacerlo, no hay cimientos para producir, para pensar y crecer.
El profesor, el antiguo maestro, se ha convertido
en un des-autorizado, impaciente por llegar a los sesenta años
y por fin descansar. Cada vez son más los profesores con
bajas laborales, deprimidos, angustiados...
El maestro como maestro -para quien enseñar
es dejar aprender- ha muerto y llega después la muerte del
alumno.
La escuela se ha democratizado (falsamente) y con ello la autoridad
del maestro se ha perdido. Se piensa que los maestros tienen que
respetar a los padres y mejor aún, hay que respetar a los
hijos, y como se entiende que el respeto es no poner límites
y abusar del castigo, acaban los hijos teniendo el control de los
padres y de los maestros. Así terminan padres, maestros y
los propios jóvenes entregados a sus caprichos. Si el maestro
desea corregir la conducta de un alumno, tendrá que buscar
testigos, ya que los padres ante todo van a creer a los hijos.
Nos podemos preguntar si realmente son padres educando a hijos o
hijos "educando" a hijos.
La pedagogía intenta resolver esta problemática
mediante la motivación: si el chico no estudia es que no
está motivado. Cuando lo que realmente es necesario para
que uno se motive y convierta en acción lo aprendido es un
esquema receptivo que se adquiere mediante la transmisión
deseante en el lenguaje -con las palabras y la implicación-
del hábito de trabajo y superación.
Eva
Font García
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