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Los sueños
”[... ] sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.”
Calderón de la Barca
Todos los seres humanos soñamos. Algunos
recuerdan sus sueños, otros los olvidan al despertar y otros
ni siquiera tienen el recuerdo de haber soñado. Teniendo
en cuenta las características existen sueños largos,
cortos, nítidos, confusos, etc. En cuanto a los tipos, sabemos
que existen sueños de necesidad, de comodidad, sueños
de angustia, sueños de niños, sueños de adultos.
Freud dedica gran parte de su vida a la investigación de
los sueños, pero lo hace de una nueva forma. En una de sus
obras más conocidas: “La interpretación
de los sueños” formula que los sueños tienen
sentido. Ya en la antigüedad muchas civilizaciones creyeron
en esta idea pero tal y como comentábamos el psicoanálisis
añadirá una nueva visión: Los sueños
tienen sentido una vez interpretados.
¿Por qué estudiar los sueños?
¿Por qué alguien interesado en describir el psiquismo
humano hubo de emprender esta investigación? Freud descubre
en el mecanismo de la formación de sueños los mismos
mecanismos que participan en la formación de síntomas
neuróticos. De esta forma puede aplicar el método
a toda persona normal y no sólo a enfermos. Podrá
formular así una teoría del psiquismo en general y
no sólo una psicopatología.
¿Qué implica que el sueño
tenga un sentido después de ser interpretado? Implica que
el sueño no tiene sentido en sí mismo. Si escucho
un sueño de alguien y no le pregunto nada puedo tener una
intuición a cerca del sentido del sueño, algo que
se me ocurra a mí al respecto, pero nunca lo podré
interpretar. Tengo que preguntarle al soñante qué
se le ocurre acerca de eso que soñó y sólo
a través de sus asociaciones podré interpretarlo.
Del estudio de los sueños se establece la
distinción entre contenido manifiesto (lo que el soñante
cuenta), pensamientos latentes (del orden del preconciente) y el
deseo inconciente (motor del sueño). Se dibujan así
tres estratos, tres pisos que se corresponderían con la conciencia,
el preconciente y el inconciente. Cuando alguien nos cuenta un sueño,
o cuando uno mismo recuerda un sueño, únicamente estamos
teniendo acceso al contenido manifiesto; a través de la interpretación
del sueño podemos llegar a conocer los pensamientos latentes
y el deseo inconciente que está detrás del mismo.
¿En qué sentido es el sueño
una formación del inconciente? Podemos hacer una analogía
entre la formación del sueño y la construcción
de un edificio. Para que se pueda construir un edificio necesitamos
que haya un capitalista, sin capital no podemos iniciar la obra;
una vez tengamos el capital necesitamos unos obreros que lo construyan
y un material para poder construir. El capitalista sería
el deseo inconsciente, sin él no puedo iniciar la obra, el
obrero sería el trabajo del sueño y el material los
pensamientos latentes. Por último, el edificio sería
el sueño (lo que se puede conocer).
Una de las características claves del sueño
es el hecho de que el contenido manifiesto, es decir, lo que el
soñante dice que recuerda haber soñado, es una desfiguración
de la realización del deseo inconciente. El hecho de que
este deseo aparezca deformado viene dado porque para la conciencia
resulta desagradable conocerlo y lo disfraza para poder realizarlo
y seguir durmiendo. En el caso de los sueños de niños
ocurre algo distinto ya que el sentido del mismo es bastante claro
y apenas existe deformación, aunque siempre la hay. En general
los niños sueñan que realizan deseos que han tenido
a lo largo del día y que no han podido cumplir. En el caso
de los adultos la realización de su deseo, que desconoce
por completo, aparece completamente deformada y por eso requiere
de las ocurrencias del soñante y de la interpretación
psicoanalítica.
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