ARTICULOS
El chiste
-Lo que se ve mirando en otra dirección-
“El éxito del chiste depende del
oído
de quien lo escucha, nunca de la lengua
de quien lo dice”
Shakespeare – Trabajos de amor perdidos.
En la obra freudiana el chiste tiene un lugar especial entre las
formaciones del inconsciente.
El chiste constituye una vía de entrada a lo inconsciente,
que mantiene semejanzas y diferencias con el humor y la comicidad.
Entre las similitudes se encuentra el efecto risible y placentero
producido por un ahorro en la economía psíquica.
Lo cómico se produce con sólo dos personas, una que
descubre lo cómico y otra que es descubierta. Una tercera
persona no le agrega nada nuevo. En cambio, el chiste compromete
a una tercera persona, el Otro es indispensable.
La técnica del chiste oculta tras el texto que se muestra
el efecto risible que aparece luego del sorpresivo remate. El momento
de remate es un momento donde se produce el nexo entre lo que se
venía diciendo sin saber lo que se decía, y lo que
se termina diciendo “sin querer”.
La comicidad se descubre, viene con el tropiezo en el decir, en
el andar; muestra lo oculto, desnuda, degrada, hace caer la elegancia
y para ello se sirve de la caricatura, la parodia, la exageración,
el disfraz.
El humor pone en juego una situación cuyo desenlace produciría
dolor, susto, ira, terror pero el humorista hace un chiste y ahorra
la manifestación de esos sentimientos. El humor es un pensamiento
cruel, un sarcasmo sobre uno mismo. Ejemplo de ello lo hallamos
en una comicidad: un delincuente es llevado a la horca un lunes
y dice: “¡Vaya, empieza bien la semana!”.
El proceso humorístico se consuma en él mismo y le
aporta cierta complacencia.
El humor tiene algo de liberador como el chiste y lo cómico,
y también algo de grandioso y patético. Supongamos
que el criminal hubiera dicho: “No me importa nada. ¿A
quién le interesa que ahorquen a un tipo como yo?”.
Diríamos que este dicho contiene una cierta superioridad
sobre la situación pero no se acerca al humor, ya que aprecia
directamente la realidad tal cual se presenta, y el humor se opone
a la realidad, no se resigna frente a ella.
El chiste es una forma de decir lo que no se puede decir, expresa
en forma disfrazada pensamientos inconscientes, deshace el trabajo
de la represión, se acerca a la verdad inconsciente y produce
risa. Para conseguirlo se oculta en su técnica que hace de
disfraz y en una economía; el placer que se produce en el
chiste se debe al gasto de inhibición ahorrado que permite
decir aquello que no se puede decir directamente. Siempre se presenta
como transgresor, atenta contra la moral sexual, contra ideas, políticos,
instituciones. Para hacerlo utiliza una serie de medios técnicos
que resultan ser los mismos que hallamos en los sueños: desplazamiento,
condensación, puesta en escena, etc.
Para que un chiste sea sancionado como tal el otro tiene que pertenecer
a la “misma parroquia”. El sujeto tiene que estar envuelto
por el mismo discurso de aquel que lo enuncia para que surja la
risa que sanciona ese dicho como chiste.
Las palabras son material plástico con el que puede emprenderse
toda clase de cosas. Hay palabras que en ciertas acepciones han
perdido su pleno significado originario, del que todavía
gozan en otro contexto. “¿Cómo anda?,
preguntó el ciego al paralítico, “Como usted
ve”, fue la respuesta de este al ciego”. Con
este ejemplo encontramos la importancia del significante en la producción
del chiste.
Hay chistes por desplazamiento, formado por sofismas, simplezas
y contrasentidos. El “chiste del baño” trata
de la aversión al baño de los judíos. Dos judíos
se encuentran en las cercanías de la casa de baños:
¿Has tomado un baño?, pregunta uno y el otro
le responde con otra pregunta: ¿Cómo es eso? ¿Falta
alguno?
La técnica del chiste en este caso reside, por un lado en
el doble sentido de la palabra «nehmen», que
al inglés se traduce por take, o sea “tomar”:
tomar un baño y llevarse, robar un baño. La misma
palabra se toma en sentido «pleno» y «vacío».
El chiste reside en la respuesta, que es una contra pregunta:
¿Cómo es eso? ¿Falta alguno? Por otro
lado en la respuesta que da el segundo judío muestra la ignorancia
del “baño”, que parece que fuera más importante
que el malentendido con la palabra “tomar”. Hay un desplazamiento
del acento que va de baño a tomar. El chiste se produce por
la respuesta que no retorna el sentido que tenía previsto
el que pregunta, sino un colateral.
El chiste se diferencia del sueño en cuanto es la más
social de todas las operaciones anímicas. Precisa la participación
de otro para llevar a término los procesos anímicos
por él incitados. El sueño se presenta como asocial,
no tiene nada que comunicar a otro, es incomprensible hasta para
el soñante mismo y por ello, carece de interés para
otra persona. El chiste tiene que ser entendible a pesar de que
opere la desfiguración. El sueño sirve al ahorro de
displacer, en cambio el chiste, a la ganancia de placer.
El chiste implica una producción cuya función se
sostiene en relación a la dimensión coartada de la
verdad, en tanto, con el chiste se dice más de lo que se
tiene la intención de decir. Hay una producción de
sentido que pone en juego la dimensión del inconsciente,
una verdad que afecta al sujeto.
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