Archivo de la etiqueta: Carlos Carbonell

Asfixiados y acelerados

Charla – Coloquio

Asfixiados y acelerados. Efectos psíquicos de la frenética actualidad

A cargo de:

Laura Blanco y Carlos Carbonell, psicoterapeutas.

Día y hora:

Jueves, 30 de noviembre de 2017, a las 20:00.

Lugar:

Cincómonos Espai d’Art – Consell de Cent, 283, Barcelona

ASISTENCIA GRATUITA (consumición obligatoria) – PLAZAS LIMITADAS

Información e inscripciones: 93 454 73 90 – secretaria@psicoterapiabcn.com

Un mundo feliz. Las apariencias que enferman

Charla – Coloquio

Un mundo feliz. Las apariencias que enferman

A cargo de:

Laura Blanco y Carlos Carbonell, psicoterapeutas.

Día y hora:

Miércoles, 18 de octubre de 2017, a las 20:00.

Lugar:

Cincómonos Espai d’Art – Consell de Cent, 283, Barcelona

ASISTENCIA GRATUITA (consumición obligatoria) – PLAZAS LIMITADAS

Información e inscripciones: 93 454 73 90 – secretaria@psicoterapiabcn.com

Mañana será otro día ¿Funciona el carpe diem?

[Extracto del texto que sirvió de apoyo a la charla-coloquio, con el mismo título, del 15 de febrero de 2017 en Cincómonos Espai d’Art, Barcelona]

La formación reactiva es un mecanismo psíquico que consiste en que uno adopta una actitud, comportamiento o hábito que es justo lo contrario a un deseo inconsciente que alberga dentro de sí. Por ejemplo, una persona se puede mostrar hipermoral como formación reactiva a su deseo inconsciente de ser infiel a su pareja.

Este mecanismo puede llegar a formar parte del carácter de una persona y es muy difícil de cambiar, ya que se origina en la primera infancia y tiene que ver con aspectos de nosotros mismos de los que no queremos saber nada porque nos resultan desagradables, intolerables…

Las formaciones reactivas, sin embargo, también pueden darse a nivel colectivo, social. En la actualidad se está produciendo una muy tóxica, que tiene que ver con la necesidad imperiosa, agobiante, compulsiva, de mostrarse siempre feliz (como muestran de forma machacona, por ejemplo, la publicidad o las redes sociales). Esta inercia esconde y reprime, en cambio, la zozobra y la inquietud que atenazan a muchas personas en la actualidad.

En el poema Te deseo, de Víctor Hugo, se pueden leer los siguientes versos:

Te deseo de paso que seas triste.

No todo el año, sino apenas un día.

Pero que en ese día descubras

que la risa diaria es buena, que la risa

habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Esa “risa constante” que Hugo califica como “malsana” es la que hoy se nos ofrece por doquier. La felicidad es obligatoria y, al igual que el amor o el sexo, se ha monetizado: se puede (presuntamente) comprar. Sin embargo, si nos creemos en la obligación de estar felices SIEMPRE nos ocultaremos a nosotros mismos afectos que nos pueden ayudar a crecer, aunque nos provoquen displacer, como la angustia, la tristeza o la frustración.

Atravesar por momentos de angustia o tristeza puede ser una brújula vital para darnos cuenta de que necesitamos hacer una serie de movimientos en nuestras vidas. En cambio, la represión de estos afectos nos aleja de nosotros mismos y nos infantiliza. Y puede llevar a crear síntomas neuróticos muy dañinos.

Además, la velocidad a la que transcurre cualquier cosa hoy día (fomentada por las nuevas tecnologías) dificulta que un ser humano pueda detenerse y conectar consigo mismo y alienta un modo de actuar de forma maquinal, de manera que se repiten patrones inconscientes de conducta que llevan a muchas personas a cometer los mismos errores o caer en las mismas situaciones una y otra vez (por ejemplo, siempre son despedidas por el mismo motivo, o traicionadas por su parejas o amigos, etc.). Todo ello, además, implica un gran gasto de energía psíquica que quita al individuo potencia de actuar.

Si, como dice mucha gente, “mañana será otro día”, se está evitando pensar en todo lo descrito arriba. Y la consecuencia de ello es que los problemas seguirán sin resolverse. Si queremos que mañana sea realmente otro día, es necesario que cada uno empiece, entre otras cosas, a renunciar a la estúpida ilusión de aparentar una felicidad falsa y constante y enfrentarse a lo desagradable.

¿Y el carpe diem? Podemos ver cómo está expresión, atribuida al poeta romano Horacio en el siglo VIII a.C., ha sido interpretada de manera interesada. Horacio hablaba de “vivir el momento” y sacar de cada instante el mejor provecho, pero no de vivir unos momentos y reprimir otros, como hace mucha gente en la actualidad. Vivir el momento significa vivir cada momento, incluidos los malos; y precisamente enfrentándonos, y no huyendo, de estos últimos es cuando sacaremos conclusiones importantes para nuestra vidas. Y, entonces sí, el carpe diem funcionará.

Laura Blanco y Carlos Carbonell

 

Porque yo lo valgo. El narcisismo

Charla – Coloquio

Porque yo lo valgo. El narcisismo

A cargo de:

Laura Blanco y Carlos Carbonell, psicoterapeutas.

Día y hora:

Miércoles, 3 de mayo de 2017, a las 20:00.

Lugar:

Cincómonos Espai d’Art – Consell de Cent, 283, Barcelona

ASISTENCIA GRATUITA (consumición obligatoria) – PLAZAS LIMITADAS

Información e inscripciones: 93 454 73 90 – secretaria@psicoterapiabcn.com

¿Qué hago con mi vida?

[Extracto del texto que sirvió de apoyo a la charla-coloquio, con el mismo título, del 23 de noviembre de 2016 en Cincómonos Espai d’Art, Barcelona]

“Pensar es una actividad solitaria”. Con esta frase, según describe la película Hannah Arendt, recibe el filósofo alemán Martin Heiddeger la propuesta de la entonces alumna suya (Hanna Arendt), cuando ésta se presenta en su despacho y le pide que le enseñe a pensar.

Pensar es una actividad que nos hace humanos, pero, desde luego, es incómoda, porque cuestiona. Estamos en un momento histórico muy poco propicio al pensamiento, donde los estímulos son constantes, y eso hace que muchas veces se confunda pensamiento con ruido mental.

Por otro lado, pensar va en contra del principio de placer, que es aquel mecanismo psíquico que hace que el ser humano escoja el camino más inmediato, aunque a la larga sea el más tóxico, en su forma de actuar. En oposición a él, se encuentra el principio de realidad, que consiste en tomar decisiones más difíciles de llevar a cabo, pero que en última instancia van a resultar más provechosas.

¿Qué relación guardan estos dos principios con el pensar? El ser humano tiende hacia el principio de placer: en muchas ocasiones no reflexiona acerca de sus decisiones vitales y deja que las cosas que le ocurren sean decididas por los demás (por ejemplo, no plantearse qué desarrollo profesional se quiere en la vida y adoptar de forma acrítica el que deciden los padres; o escoger la pareja que les gusta a los amigos, etc.). Ahí donde debería aparecer nuestra libertad para decidir, nos podemos sentir atemorizados; sin embargo, no hacerse preguntas conduce al vacío existencial.

El sufrimiento atenaza al ser humano desde tres frentes: los poderes de la naturaleza (en relación, por ejemplo, a las catástrofes naturales), la finitud de nuestro propio cuerpo y los vínculos con los otros.

En relación a la finitud de nuestro cuerpo, es observable que actualmente hay una negación de la muerte, que se ha convertido en un tema tabú (así como el envejecer, como lo demuestran las crecientes intervenciones de cirugía estética). Pero si uno vive creyendo que es inmortal, desaparece la pregunta sobre qué hago con mi vida, porque siempre se creerá que hay tiempo para pensarlo. Muchas personas que se dedican al cuidado de enfermos terminales explican que la mayoría de pacientes lamentan “no haber sido más valientes”. Igualmente, esta incapacidad para pensar la muerte provoca que tampoco se elaboren las pérdidas vitales que acontecen y que pueden ser de muchos tipos (pérdida del trabajo, ruptura con un amigo, cambio de país…); por consiguiente, luego es mucho más probable que muchas personas caigan una y otra vez en los mismos errores.

En lo que se refiere a los vínculos con otros seres humanos, vivimos en una época donde, bajo la aparente era de la comunicación, se ha acentuado una desconexión interpersonal, debido a la banalización de los vínculos que se producen en algunas redes sociales y al recluimiento de muchos en sus propios gadgets tecnológicos. Por ello, tampoco podemos pensar al otro, y eso aleja a las personas en cuanto a los afectos, es decir, aquello que nos hace humanos. Eso, sin tener en cuenta la sociedad hiperveloz e hiperconsumista en la que estamos inmersos, que provoca una alienación palpable y una ansiedad creciente.

Aunque parezca contradictorio a primera vista, los vínculos sociales que construyamos serán más sólidos si, al mismo tiempo, nos damos espacios íntimos, solitarios, en los que reflexionar y ver si aquello que decidimos se consustancia con cada uno de nosotros o se remite al deseo de otros. Cada vez más, muchas personas utilizan un entorno terapéutico para despejar esta clase de incógnitas.

La pregunta ¿qué hago con mi vida? no se resuelve fácilmente, y puede llevar toda la vida. Pero plantearla en serio nos acerca a nuestra verdadera sensibilidad y a una existencia más plena, donde los sueños son propios y tienen sentido.

Laura Blanco y Carlos Carbonell

Mañana será otro día

Charla – Coloquio

Mañana será otro día ¿Funciona el carpe diem?

A cargo de:

Laura Blanco y Carlos Carbonell, psicoterapeutas.

Día y hora:

Miércoles, 15 de febrero de 2017, a las 20:00.

Lugar:

Cincómonos Espai d’Art – Consell de Cent, 283, Barcelona

ASISTENCIA GRATUITA (consumición obligatoria) – PLAZAS LIMITADAS

Información e inscripciones: 93 454 73 90 – secretaria@psicoterapiabcn.com

¿Qué hago con mi vida?

Charla – Coloquio

¿Qué hago con mi vida?

A cargo de:

Laura Blanco y Carlos Carbonell, psicoterapeutas.

Día y hora:

Miércoles, 23 de noviembre de 2016, a las 20:00.

Lugar:

Cincómonos Espai d’Art – Consell de Cent, 283, Barcelona

ASISTENCIA GRATUITA (consumición obligatoria) – PLAZAS LIMITADAS

Información e inscripciones: 93 454 73 90 – secretaria@psicoterapiabcn.com